Cómo oímos nuestra propia voz
Seguramente alguna vez grabaste un audio, lo escuchaste y pensaste: “¿Esa es mi voz?”. A muchas personas les pasa, incluso a cantantes con experiencia. La voz que escuchamos mientras hablamos o cantamos no es exactamente la misma que escucha alguien que está frente a nosotros ni la que queda registrada en un micrófono.
No significa que tengas una voz horrible, que el micrófono esté mal o que estés cantando distinto de repente. Lo que sucedes es que oímos nuestra propia voz por más de una vía al mismo tiempo.
Las dos formas en que oímos nuestra voz
Cuando cantás, tu cerebro recibe información de la voz principalmente por dos caminos, uno que va por fuera y otro que va por dentro
- Por afuera se recibe por conducción aérea: el sonido sale de la boca, viaja por el aire y llega a los oídos, igual que la voz de cualquier otra persona.
- Por dentro se recibe por conducción ósea: parte de la vibración viaja a través de los huesos y tejidos de la cabeza hasta el oído interno.
La conducción ósea suele reforzar algunas frecuencias graves. Por eso, la voz que escuchás desde adentro normalmente te parece más llena, más oscura o más profunda que una grabación. En una grabación, en cambio, escuchás principalmente la conducción aérea, lo cual es más parecido a lo que reciben las otras personas cuando te escuchan.
¿Una grabación muestra “la verdadera voz”?
No exactamente. Una grabación de calidad va a darte una mejor idea de cómo suena tu voz para los demás, pero no es una referencia perfecta por varios factores que hay entre tu voz y el audio resultante:
1. El micrófono
Un micrófono no capta los sonidos como el oído humano ya que su mecanismo interno funciona diferente a nuestros oídos. Además, micrófonos de poca calidad pueden no captar bien todas las frecuencias de la voz. Diferentes marcas de micrófono pueden realzar o atenuar ciertos rangos de frecuencias. También influye el tipo de micrófono, si es dinámico, de condensador o el patrón de captación que tenga va a cambiar cuánto y cómo capta los sonidos ese micrófono.
2. La distancia y ángulo
La distancia a la que estés del micrófono y el ángulo cambian cómo el micrófono recibe la voz. Por ejemplo, si cantás demasiado cerca de un micrófono direccional, las frecuencias graves pueden aumentar; esto se conoce como efecto de proximidad, pero si te alejás demasiado la voz va a sonar distante y perder graves y ganar medios.
3. La acústica de la habitación
Los materiales con que esté hecha la habitación, el tamaño, los objetos dentro y el punto en que te encuentres en la habitación va a cambiar también la sonoridad. Por ejemplo, si estás en una habitación con paredes de material duro y sin materiales de absorción se va a producir mayor rebote (reverberación) que se va a mezclar con el sonido captado por el micrófono.
4. Equipos y cable
Los cables de mala calidad pueden generar interferencias, placas de audio, mezcladoras o equipos intermedios pueden también afectar al sonido captado por el micrófono. Así que, aún en una toma "cruda" con un micrófono de calidad y en una habitación bien acustizada, lo que se escucha no va a ser exactamente igual a lo que escucha una persona que te oye cantar desde cerca.
5. Los auriculares o altavoces
Otro factor que altera el sonido resultante son los auriculares o altavoces que uses para escuchar la grabación. La misma grabación escuchada desde el parlante de un celular, desde un subwoofer de 12 pulgadas con volumen alto o desde un altavoz de calidad a un volumen medio va a sentirse totalmente diferente.
El factor psicológico
A pesar de estos factores limitantes una grabación de calidad en general te va a dar una mejor referencia de cómo te escuchan los demás que escucharte "desde dentro".
El principal problema por el que solemos sentir rara nuestra voz al escucharla grabada es que no estamos acostumbrados a escuchar nuestra propia voz desde afuera. Esto produce un efecto psicológico en el cual no nos reconocemos como la misma persona que estamos escuchando y puede generar también un "choque" a nivel psicológico/cognitivo. Por eso es que al principio una grabación puede parecernos desagradable aunque esté perfectamente bien.
Cómo usar las grabaciones para cantar mejor
Grabarte con frecuencia puede ser una de las mejores maneras de detectar hábitos que no percibes mientras estamos cantando. Cuando te escuches en una grabación no pensés solamente en si te gusta o no lo que escuchás, sino presta atención a cada detalle, fraseos, el tempo, las desafinaciones, lo que te gusta y no te gusta en cada parte de la canción.
Probá lo siguiente:
- Grabá una frase corta de una canción en una tesitura cómoda.
- Hacé una escucha completa general
- Hacé una segunda escucha prestando atención a una sola cosa, puede ser, por ejemplo: afinación, dicción, aire, volumen o tensión.
- Repetí la frase intentando mejorar eso que habías percibido en el paso anterior (por ejemplo, si te oíste desafinado, intentá repetirlo con mejor afinación, si sentiste que falta vibrato, intentá hacer ese vibrato) sólo una cosa.
- Compará ambas tomas y anotá qué mejoró y qué no.
- Repetí lo mismo prestando atención a otros detalles de la voz y andá corrigiendo de a una cosa a la vez
Intentar corregir todo lo que sentís que está mal puede resultar abrumador, pero si vas paso a paso en un tiempo la canción te sonará mucho mejor. Además, a veces hay cosas que no requieren una corrección, sino que te acostumbres a tu propia voz.
Con el tiempo, tu oído se acostumbra a la voz grabada y la comparación se vuelve mucho más objetiva. También vas a descubrir qué cosas te gustan o son únicas de tu propia voz: personalidad, brillo, calidez, pronunciación, intención, ritmo, etc.
Cuidado con querer imitar el sonido de un disco
Las voces que escuchamos en una producción profesional suelen estar grabadas en una buena sala, con un micrófono adecuado y con edición posterior.
Por lo general los cantantes hacen múltiples tomas de la canción, el productor elige las mejores tomas, las "corta y pega" para armar una canción con las mejores partes. Casi siempre en la música actual se aplica luego un corrector de afinación como Autotune o Melodyne y luego se aplican múltiples efectos para amalgamar la voz con la música y hacerla que suene mejor, entre esos efectos están la ecualización, reverb, delay, compresión, exitador de armónicos, saturación, overdrive, limitador, chorus, etc.
Por eso, comparar tu voz en crudo con una canción grabada y editada a nivel profesional es hacer una comparación en desigualdad de condiciones que pueden llevarte a pensar que esa voz que escuchás es inalcanzable, porque te da un modelo de voz que no se corresponde a lo que alguien escucharía estando frente a ese cantante.
Intentá al principio que tu voz suene libre, afinada y expresiva en una toma sencilla, sin efectos y sobre eso vas a ir evaluando y corrigiendo. Luego, si querés, podés aprender más sobre producción (si querés aprender a grabar tu voz en la PC, te explico paso a paso en cómo grabar la voz en la PC).
Conclusión
La voz grabada nos resulta rara porque, al escucharnos en vivo, recibimos una mezcla de sonido por el aire y vibraciones internas que no aparecen de la misma manera en un micrófono. Es normal necesitar tiempo para acostumbrarse y requiere que te grabes y escuches muchas veces durante cierto tiempo.
Tené paciencia y no rechaces tu voz por la primera grabación. Grabate continuamente para pulir los detalles necesarios y también para tener un antes y después que te motive a seguir entrenando la voz. Cuanto más te grabes, más fácil te resultará escuchar tu propia voz con objetividad y mejorar la técnica vocal e interpretación de la canción.